Higiene del sueño: 7 hábitos para dormir mejor

1 de julio de 2026 · 6 min de lectura

«Higiene del sueño» suena a consejo de revista, pero es la primera línea de tratamiento del insomnio en las guías clínicas, y por delante de los fármacos. La razón es sencilla: buena parte de los problemas para dormir no vienen de un trastorno, sino de condiciones que lo impiden.

Los siete hábitos

  • Levántate siempre a la misma hora. Incluso el fin de semana, incluso si dormiste mal. La hora de levantarse ancla el reloj biológico mucho más que la de acostarse.
  • Busca luz por la mañana. Quince minutos de luz natural al despertar ordenan el ciclo mejor que cualquier suplemento.
  • Cafeína solo hasta el mediodía. Tarda entre cinco y siete horas en reducirse a la mitad. El café de las 4 de la tarde sigue activo a medianoche.
  • La cama es para dormir. Ni trabajo, ni comida, ni pantallas. El cerebro asocia lugares con actividades; si en la cama se hace de todo, deja de significar sueño.
  • Si no te duermes, levántate. A los veinte minutos dando vueltas, sal de la cama y haz algo tranquilo con poca luz. Volver cuando llegue el sueño. Quedarse en la cama frustrado enseña al cerebro a asociar cama con angustia.
  • Cuida el ambiente. Oscuro, silencioso y fresco. En nuestro clima, un ventilador o el aire acondicionado no son un lujo: la temperatura corporal tiene que bajar para conciliar el sueño.
  • Cena ligero y temprano. Y ojo con el alcohol: ayuda a dormirse, pero fragmenta el sueño de la segunda mitad de la noche.
Estos cambios necesitan entre dos y cuatro semanas de constancia para notarse. Probar uno dos noches y abandonarlo no cuenta como haberlo intentado.

Cuándo dejan de ser suficientes

Si has sostenido estos hábitos durante un mes y sigues durmiendo mal, el problema probablemente no está en la rutina. Hay condiciones médicas que se manifiestan justamente al dormir y que ninguna disciplina corrige.

Conviene consultar si roncas fuerte o alguien nota que dejas de respirar mientras duermes, si te despiertas con dolor de cabeza o con la boca seca, si tienes somnolencia durante el día pese a haber dormido las horas suficientes, o si te ocurren episodios raros de noche: hablar, caminar, moverte bruscamente.

Qué se puede medir

En esos casos el siguiente paso es un estudio. La polisomnografía registra durante toda la noche la respiración, la oxigenación, el ritmo cardíaco y la actividad cerebral, y permite ver qué ocurre realmente mientras duermes. A partir de ahí el tratamiento deja de ser ensayo y error.

En Somnia, nuestro centro de medicina del sueño, hacemos esa evaluación y coordinamos el resultado con psiquiatría y psicología cuando el caso lo requiere: el insomnio y la ansiedad suelen venir juntos, y tratarlos por separado funciona peor.

Sobre el autor

Dr. Dennis Eduardo Maldonado Pineda

Médico especialista en psiquiatría por la UNAH, con formación complementaria en Trastornos del Sueño por la Universidad Anáhuac de México. Atiende insomnio y trastornos del sueño dentro de un abordaje psiquiátrico integral.

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